Un poco más sobre NI UNA MENOS

Como sucede en general con las Ciencias Sociales, en el encuentro de hoy- Ciclo de charlas Cuestiones Presentes, organizado por la carrera de Sociología de la UBA- fueron varias las reflexiones, muchas las preguntas pero no tantas las respuestas que a veces se necesitan para hacer operativas  consignas o reivindicaciones ¿Por qué? Porque interrogarse habilita cuestiones que no se clausuran, o al menos no tan fácilmente. No es blanco o negro, aunque en la academia haya quienes se arroguen su blanco (su negro no), y en la lucha política esa definición sea necesaria para que las medidas se concreten. El debate nos permite abrir un abanico de posibilidades pero corre el riesgo de quedar empantanado sin propuestas.

El feminismo (¿los?) pretende cambiar relaciones de poder que se inscriben en nuestras prácticas. En este caso, relaciones de género. Y nos da miedo, al menos a mí, que ese querer abarcar tanto nos lleve en esta oportunidad a un 4/6 en el que todo siga igual. Es un riesgo y quizás algo que efectivamente suceda. Pero esta efervescencia que generó la convocatoria #NiUnaMenos nos tiene que decir algo más que eso.

Más allá de si un conductor que cosifica o no a la mujer tiene el cartel, es una oportunidad que no deberíamos pasar por alto. Que el femicidio sea parte de la agenda  mediática da cuenta de una coyuntura que estratégicamente debe ser aprovechada.

¿Y entonces? ¿Seguimos gritando que no queremos femicidios y que no queremos ni una menos? Sí.

¿Seguimos peleando para que las mujeres  entiendan que esas prácticas cotidianas que aceptan como predestinación no son tales, que su biología en ningún lado las obliga a agarrar una plancha? Sí.

¿Seguimos pidiéndoles a los varones que no se aferren a esa masculinidad hegemónica que les exige ganar la competencia de “quién la tiene más larga”? Sí.

¿Seguimos insistiendo con que ninguno de esos “machos” padece de algún tipo de enfermedad mental que lo lleva a matar? Sí.

¿Seguimos diciéndole a los medios de comunicación, y a la sociedad en general, que usar una minifalda o andar desnuda no significa que tengamos un cartel que diga “merecemos ser violadas”? Sí.

El tiempo que requieren cambios como esos no contribuye a controlar mi ansiedad. Y aunque creo que esas transformaciones deben formar parte de la convocatoria, siento que no alcanza.

¿No se piden medidas concretas para el 3/6? Sí. Se piden particularmente 5 cuestiones que son imprescindibles pero que también es necesario recordar en la difusión para que esa consigna no quede vacía de sentido:

Femicidio no equivale a homicidio. Si se llama de otra manera  es porque ese tipo de asesinato está específicamente motivado por su condición de género. Partiendo de esta grave desigualdad, no hay ninguna equivalencia posible.

El 3/6 se piden algunas medidas, acciones concretas, transformaciones más paulatinas pero en todas ellas el punto en común es el que lleva el nombre: ni una mujer menos. No más femicidios.

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About Andrea Gutierrez

Pienso, reflexiono, escribo- me indigno, también- con perspectiva de género. Creo profundamente que lo personal es político.
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